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Mostrando entradas de agosto, 2011

Calor invernal

La salida del sol refleja una idea un juego que no es azaroso. Las hojas han dejado sus pétalos al aire y como mar el cielo parece agitarse. El tiempo es frío y a la vez caliente y las calles se iluminan me molesta sudar, soy caluroso. El sol apunta hacia mí sus dardos, al sol no le importa quién soy. La hermosura del frío se ha ido cuando el invierno empieza a tener belleza. La salida del sol no muestra un juego azaroso. La salida del sol solo dice que cuando llueve todos se mojan y cuando él sale todos se queman.

Algo intelectual

Sé que me esperas con tu vista puesta en ese libro. Como águila que persigue un objetivo pareces volar. Lees y hojeas mientras el silencio parece infinito. No sabría decir si te he visto o si he empezado a soñar. Como calor en verano llegas, para mí ya no existe el frío. No sabría decir si vivo sigo, no siento ya si puedo respirar. Sigues absorta en tus letras, sigues viviendo en un libro, sigues siendo parte de un mito y parte de una realidad.

Tema superficial

Nuestros cuerpos quedarán descubiertos, nuestras superficies nos avergonzarán, nuestros interiores dirán nuestros secretos pero pronto todo pasará. Nuestros ojos mirarán diferente, nuestras mentes se tranformarán hasta ser capaces de mirar al frente y saber como reaccionar. Este es un tema superficial, un tema de seis en seis, un tema casi funcional que nos dirá hasta donde podemos llegar. Respiremos hondo y tiremos la vergüenza a un lado, que comenzamos ya el camino en que las carpetas son parte de algo profesional. Espiremos luego con satisfacción cuando lleguemos al final y merezcamos tres meses de relajación o quedemos en el mismo lugar. Esta época nos regresará a los inicios como salidos del vientre de la madre andaremos y con nuevas perspectivas descubriremos el cuerpo vivo.

Intermitencia

Asi como viene se va espero, espero, volverá pero como vino se irá... no podré decir nada nada cambiará...nada Me impaciento, sentado, a la espera de un regreso a la espera de una carta a la espera de nada. Así como viene se va... y yo sin poder hacer nada así como vino se irá y yo no sé cuando volverá... Creado el 20 de octubre del 2010 5:20pm

Un minuto de presencia

En vano me ilusiono con que regrese; no volverá y en tanto me quedaré con su imagen en mi mente... volvió?...espero callado y el corazón me palpita fuerte... juega conmigo... lo sé... 4 elementos de los antes seis... volverá talvés... volverá...puede ser... Ahora dos...y volvió volvió, sí, aunque larga la espera aunque el tiempo se acaba... pero sigue tan lenta y tan ella... caprichosa y no resuelta a quedarse, que es lo que yo más quiero... amaré este minuto, tal vez por unos segundos y volverá a ser todo como antes...se irá pero yo feliz porque volvió...un minuto...^^ creado el 20 de octubre del 2010  4:59pm

Ciclo 1

Eran esos mis días universitarios, llenos de cursos y horarios, en que entre huesos y muertos trataba de digerir mi almuerzo. El ciclo no era difícil, difícil era sobrevivir pues mi cabeza tan, tan, ociosa, no acostumbrada a ser estudiosa, dormía su siesta invernal Mi labor de estudiante la llevaba con honor, honor a mi arte y al comedor. A veces decidía sentarme en contra de mis distracciones a estudiar de vez n vez y terminaba con cefalea. Yo no sé si aprendía sólo sé que sobreviví el comienzo de una lucha para elegir vivir o morir. Vivimos una batalla donde cayeron ya muchos otros se arrastran pero encaramos este duro y accidentado camino. Así que vivir es la mejor opción y mejor vivir tranquilo. Tal vez más empeño, tal vez más estudio que lo bueno recién está por comenzar.

Paradero 40

Tardes de vendavales marcaron nuestro destino, un paradero bajo un puente y un cielo gris. Sin querer atravesamos el mismo camino y sin querer llegamos al término, a su fin. Nuestros asientos juntos se hicieron distantes, al fondo del pasillo reposaba muestro amor. Yo leía, tu cantabas; nuestras miradas constantes se cruzaron un momento y fingimos que no sucedió. La melodía me subyugaba a través de tu canción a creer que existía, de repente, el destino. estábamos distantes y para acercarme no tuve valor, quedé soñandote y tú quedaste cantando a mi oído. La travesía no podía ser tan larga en la ruta. Bajé yo y me miraste por última vez ese día. No me quepó, luego, más que una viva imagen tuya y recordndo aún tu voz, vi cómo cayó el día.